Para cuando se dio la Cumbre de Río del 92, el humilde servidor dudaba entre la agronomía y el diseño industrial, la Constitución colombiana estaba recién nacida pero le había dado un interesante giro a la política ambiental, las empresas de elementos de aseo decían con vergüenza que reciclaban y los profesores del colegio me llevaban a sembrar pinos y eucaliptos a los bellos páramos de Boyacá.
Los primeros años después de Río significarían un cambio en la visión sobre el ambiente en la mayoría de la sociedad, así por ejemplo, mientras en el primer semestre de diseño un proyecto feo era calificado de "agro o rural" para el décimo semestre ya existía una profundización en diseño y ambiente; en Colombia se dio el auge de las políticas ambientales, hasta un ministerio se creo.
Y es que la cumbre de Río fue el detonante de temas no sólo sobre desarrollo sostenible, sino también sobre el calentamiento global, la crítica a los modelos de consumo, para no ir mas lejos los Objetivos del Milenio furon resultado de la Cumbre, incluso el Convenio sobre Biodiversidad y el Protocolo de Kyoto, son hijos de Río, con la importancia que han tenido los temas que sirgieron como el de acceso y distribución de benficios, estrategias de mitigación de impactos, etc. Todos estos temas hacen parte del lenguaje diarío de la mayoría de la sociedad, así un congresista estadounidense no lo crea.
Se podría decir que el resultado más grande durante los últimos 20 años ha sido el poner en boca de todos la importancia de la sostenibilidad y el ambiente, así pocos la entiendan; es que desde luego hubo quienes se aprovecharon del boom de lo ambiental para pintar de todo verde , sino, miren a Ecopetrol que piensa que "eco" quiere decir "empresa colombiana".
Para Río+20, el humilde servidor, ya había trabajado 8 años en un instituto de investigación ambiental y había hecho una mestría en el mismo tema, de allí que su sueño más grande era poder asistir a Río+20, sintió celos de sus amigos que fueron, pero lo más importante, como la mayoría de los del sector tenía grandes expectativas sobre esta cumbre.
Hoy la Cumbre Río+20 ha pasado, tristemente ha pasado, más con pena que con gloria, era de esperarse que EEUU y Alemania no asistieran, al fin y al cabo, nunca han entendido de qué se trata esto ni están dispuestos a dejar de ser los mayores consumidores del planeta, tampoco están dispuestos a dejar de exigirle a los demás países que sean sostenibles.
Mientras miles de personas se manifestaban para generar conciencia sobre la importancia de conservar el planeta,el grupo de países fuertes se reunió en el G20 para salvar a los bancos; la Cumbre pasó sin mayores resultados, nuevas apuestas, más discursos, más ideas pero nada concreto, nisiquiera metas se plantearon y el Gobierno colombiano orgulloso porque se establecieron los ODS, a la par que anunciaba la extensión de Chiribiquete le apuntaba a la minería.
Bien lo dijo el presidente Mujica, mentras no se dé un cambio político, mientras no dejemos de pensar que la economía nos maneja, mientras no cambiemos nuestros modos de consumo, no se va a dar el cambio; mientras la relación humano naturaleza no supere la visión extractivista y economicista seguiremos pintando todo de verde y anteponiendo el "eco" a todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario