Al paso de mi recorrido por municipios de Caldas y Antioquia, escucho en las tiendas y cantinas a Roberto Carlos (no el jugador), Pastor López y hasta Paloma SanBasilio, de forma que me siento en un viaje hacia el pasado en el que mis tías tarareaban estas canciones... súbitamente suena Arjona y por los dioses, llega a mi mente las 16 clases sobre la complejidad:
El problema no es problema (Arjona)
Joder es esto es a lo que Morín llama “dialógica del orden y desorden”; (leer lento y pausado, en lo posible tomando café) dialógica, si dialógica, las interacciones y reacciones en el mundo humano y físico son totalmente heterogéneas, se rechazan mutuamente, se crea así un intercambio de información y retroalimentación, que permite avanzar en resolver algunos problemas, más no todas las dificultades (el todo y la parte);
El orden y el desorden, es una dinámica propia de las organizaciones existentes en el universo como resultado de encuentros aleatorios: ” Por ello, del orden aparente, ese que existe en las antesalas de la existencia, hasta las reacciones que generan desorden y caos, son producto natural del proceso de creación en esta realidad universal que reconocemos." (Morín, 1950-2009, en al menos 8 libros que dice lo mismo)
El azar es la metáfora perfecta,
de quien le busca inspiración a la tristeza,
el destino es la cuartada sigilosa,
de quien lo pretende todo y nunca acierta...(Arjona)
Inventé la alquimia contra la utopia
(Arjona)
Y pensar que creía perdidas mis clases de apreciación musical.
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