Hace unos días mientras caminaba por los páramos de Tausa hacia Laguna Verde, encontré una extraña combinación, al verla mis ojos de seudo ambientalista se sobresaltaron recordé las clases con el profesor Márquez, esto no es submontano, ni montano, es chaparrito pero no es bosque,las ramas no se tocan, ¿qué es esta extraña mezcla?...
En busca de la clasificación recurrí a las raíces etimológicas: agro-silvo-eco-sistema, ahora no eran sólo mis ojos los sobresaltados era todo mí espíritu ambientalista.... maldito pino pátula que invades nuestros páramos... y si no es un sistema sino un arreglo silvofrailejonil??

Mi ambientalista indignado recurrió a la maestría, malditos pinos opresores que vienen desde allá de las tierras foráneas, recordé a la profesora colombo alemana cuando nos hablaba del postcolonialismo, neocolonialismo, !abajo las culturas europeas que nos dicen cómo hacer la investigación en nuestros países!... !no más!....
Maldito pino pátula, pero este no es de Transilvania como el Conde, este es mejicano, precisamente donde nacen las críticas al postcolonialismo... joder, pensé entonces, el postcolonialismo es la crítica a los métodos de investigación no a los ecosistemas...

Recordé a Alix y de paso a Fals Borda, este precisamente es el claro ejemplo donde la biorregión es agredida por la tecnoregión, malditas transnacionales, en este caso transplantanacionales, maldita globalización, maldita la mano invisible que plantó estos pinos aquí.
Esto como diría Morín es otra evidencia de la crisis planetaria...
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