Comparto un ensayo que no es ensayo, tampoco es cuento, escribí esto para la clase de Cultura y ambiente con la profesora Olga María Bermúdez...
La clase de educación ambiental
Rodeada de paisajes casi intactos, nacida de la tierra y de las plantas, tejido de la palma es el techo; yotojoro, guadua y madera, mezclados con barro se hacen muros, columnas en madera no muy recta de forma que si miras hacia afuera, el marco de la ventana no sea el cuadro; se juntan todos ellos para hacer una maloca que en medio de la montaña es el aula.
Como hilos que bordaron las montañas, senderos curvilíneos traían niños, venidos de lugares apartados; sus ojos y su piel eran variados, canelas, bronces, blancos y amarillos, llegaron a la clase de ambiente y vieron los maestros bien sentados, el taita, el mama y la piache hablaban en sus lenguas diferentes, tejían entre los tres una gran manta, con hebras de diversas procedencias, algunas de algodón y de chambira, las otras del ovejo y de la oveja.
Las hebras vienen de la tierra dijo el taita, la oveja come hierba lo mismo como plantas, las palmas comen tierra, lo mismo comen sol; ¿acaso no venimos de lo mismo?, mi manta por la tanto es hija de pacha mama, soy uno con la tierra y uno con sus frutos.
Hablando del pasado y del futuro, observan las figuras que construyen, hay rombos, cuadros y zigzag; mis ojos de occidente solo ven eso, más surgen sin embargo tras de ellas, historias y legado para los hijos, el rojo del achiote, sobre ocre del tabaco, el verde de las hierbas contrastan y dan forma, los ojos almendrados si lo entienden, me dicen que nos hablan del dearade, de abia yala, del sol, de las estrellas y las plantas, de abuelos que enseñaron a pescar, de taitas que enseñan a curar.
Pregunta un niño rubio a la piache, ¿acaso están haciendo una bufanda?, responde con los hilos en sus manos, que hebras van y vienen, se entrecruzan, la urdimbre y la trama son hermanas, hermanas que hacen manta, lo mismo hacen mochila, lo mismo hacen un sayo, un chumbe o un tutusoma.
Es la trama que nos cubre y nos abriga, es la trama que recoge y que transporta, la trama que nos une y que soporta, es la trama que nos habla y que nos guía.
De pronto y sin saberlo habían cambiado de clase, que más que biología era de ecología, seguían todos tejiendo la misma manta larga. Preguntaron los niños -¿qué es la tierra y en ella dónde está el hombre, dónde los animales, qué pasa con las plantas?. Los tres maestros al mismo tiempo sonrieron y tejieron. -Si miras a lo amplio, verás una gran manta, si miras intermedio verás unas figuras, si miras al detalle verás hasta las hebras, no obstante si tu intentas saber de cada hebra, ¿si viene o si va?, ¿por dónde ha pasado? y ¿para dónde irá?, la trama que es compleja te impedirá entenderlo. Y yo el occidental pensaba que Morín hablando de la parte y del todo había innovado.
La clase continua y se habla del futuro; - No quiero que mis ojos sean los últimos en ver. -Mis hijos y mis nietos igual que mis abuelos, verán las mismas plantas, verán sus animales. -Mis nietos olerán aromas de estas flores, también escucharán el canto de estas aves, esta agua beberán, las nueces comerán; el bosque siempre da lo que tiene que dar, si necesito tres para qué tomo cuatro?.
La manta y las historias se crecen con las horas, los niños toman hebras las cruzan entre ellos, la trama se renueva y preguntan si la manta durará hasta que sean grandes. – Las fibras de la palma estaban bien maduras, las hebras se torcieron, la trama está apretada, las manos han tejido como lo han hecho en siglos, la manta por lo tanto cubrirá mientras sea el tiempo, después no se preocupen, volverá a la que ha sido; la lluvia, el viento, el polvo la trama desharán, las hebras con el tiempo de la tierra serán.
- ¿Y entonces este esfuerzo de nada habrá servido? – dijo el niño rubio un poco entristecido.
-Para cuando la manta su ciclo haya cumplido, tus hijos y tus nietos sus mantas ya tendrán, sabrán tejer sus manos e historias contarán. ¿Aún sientes que el esfuerzo de nada habrá servido?
El taita y el mama los nudos van cerrando, las hebras que han sobrado las corta el piache al tiempo que les dice: -El fin de esta manta será el comienzo de otra.
El cielo anaranjado producto del ocaso marca el fin de la clase, los niños agrupados se cubren con la manta y en un canto preguntan:
- ¿Maestros y mañana qué hay de clase?
- mañana tejeremos una manta
- ¿otra vez será lo mismo?
- Serán las mismas hebras, serán las mismas manos, pero será un día diferente, recuerda que la trama se construye día a día, complejo es el destino, mañana no sabremos que vendrá.
Como hebras que se abren al final de un tejido, los niños por sus sendas caminan a sus casas, mañana en la mañana veremos otra trama.
Bibliografía
Gómez J. Ortega S. (2007).Biocomercio Sostenible. Biodiversidad y desarrollo en Colombia. Instituto Humboldt.
Bermudez O. (2007). La diversidad cultural y la educación ambiental. Una Experiencia Colombiana. En Gonzalez E. La educación frente al Desafio ambiental Global. Una Visión Latinoamericana.